Titanio, cicatrización y los errores de siempre
Casi ningún piercing se pone feo por mala suerte. Es acero barato, barra corta o manos sucias. Los tres se evitan el mismo día que te lo pones.

Ponemos piercings en una sala aparte, no en la cabina de tatuaje, y todo el material sale de su bolsa estéril delante de ti. Estos son los cuatro puntos que de verdad marcan la diferencia entre un piercing que cierra en semanas y otro que te da la lata un año.
Titanio implant grade, no acero
Toda la joya de primera puesta es titanio ASTM F-136, el mismo que se usa en implantes quirúrgicos. No lleva níquel, así que no da la reacción típica del acero barato de bisutería. Si te han vendido "acero quirúrgico" por doce euros en un puesto de playa, esa es la causa del enrojecimiento.
La barra larga del principio
La primera barra va un par de milímetros más larga a propósito, porque la zona se hincha los primeros días. Si la barra queda corta, la hinchazón se la come y el disco se entierra. A las cuatro u ocho semanas hay que bajar de talla: es un cambio de dos minutos y lo hacemos gratis.
Suero, y nada más
Suero fisiológico dos veces al día, nada más. Alcohol, agua oxigenada, Betadine y aceite de árbol de té queman el tejido nuevo y retrasan todo. Y no gires la joya: cada giro rompe el canal de piel que se está formando por dentro. Duchate normal y sécate a toques.
Cuánto tarda de verdad
Lóbulo, seis a ocho semanas. Nariz, cuatro a seis meses. Hélix y tragus, de seis meses a un año. Ombligo, hasta un año largo. Que ya no duela no significa que esté cerrado por dentro. A las dos semanas pásate y te revisamos talla y cicatrización sin coste.